Joe Strummer: vida y muerte de un cantante. La pasión de vivir
El filme de Julian Temple es posiblemente una de las mejores películas rodadas nunca sobre la vida de un gran ídolo del rock. Y más aún. Es también, más allá de la temática, un soberbio documental que hace honor al género. La suerte le ha tocado a Strummer, quien marcó indeleblemente la existencia de sus contemporáneos, amigos y fieles seguidores. En tanto que líder indiscutible de The Clash, a partir del año 1977, Strummer impulsó internacionalmente el movimiento punk, para después llevar a la banda hasta otros territorios sonoros más propios y alejados de modas y tendencias.
Técnicamente impecable, con un montaje visual y sonoro dinámico, y siempre sorprendente para el espectador, la película discurre a través de una serie de documentos excepcionales sobre la infancia y adolescencia del mito, un joven algo apocado y tímido que encontró en su amor a la música una válvula de escape existencial. Asimismo cobran especial protagonismo las imágenes inéditas de su primera banda, The 101ers, que abandonó para formar The Clash, y las de su vida de aquellos días entre garitos de mala muerte y la casa abandonada en Londres que compartía con amigos afines como él al movimiento punk, muchos de los cuales también ofrecen ahora en el filme treinta años después de aquella tormenta social y musical, su testimonio sobre la juventud de Strummer.
Idealistas y revolucionarios, sus temas casi todos compuestos por Mick Jones (guitarra y voz) y Strummer (guitarra y voz) expresaban desde el comienzo su apoyo a la clase trabajadora y protestaban contra el racismo (White man in Hammersmith Palais?) y contra la ley (I fought the law?, Police and thieves?), la monarquía y la aristocracia. Su primer álbum, The Clash Uk, apareció en 1977 y tuvo un gran éxito en Reino Unido, aunque inicialmente las discográficas americanas lo rechazaron por considerarlo no apto para ser emitido en sus radios, y no apareció en los Estados Unidos hasta dos años más tarde. Por eso cobran un especial interés en el documental algunas imágenes que en su día fueron televisadas, como la impagable rueda de prensa del grupo a su llegada a los EE.UU. donde las formas y los comentarios proferidos por Strummer contra algunos periodistas preocupados por la “salud” de alguno de los miembros de The Clash, revelan muy claramente el temperamento libertino pero también la bondad y el cariño hacia los suyos de este ser único.
Consagrada únicamente a Strummer y muy alejada de la idea de panegírico, la película de Julian Temple se centra especialmente en mostrar el destino del cantante cuando se produjo la temprana disolución de The Clash en 1985. Y es en esta segunda parte cuando el filme cobra una gran intensidad e interés dramáticos. Es la época en la que Strummer intenta encontrar su propio lugar en el azaroso mundo musical. Vuelve en solitario con su primer álbum solista, Earthquake Weather, con el que no obtuvo un gran éxito comercial ni de crítica. En 1991 se une temporalmente como vocalista a The Pogues y no es hasta finales de los 90, cuando forma un nuevo grupo, The Mescaleros, que Strummer vuelve a sentirse orgulloso y recompensado por su trabajo.
El 15 de noviembre de 2002, Joe Strummer & the Mescaleros ofrecieron un concierto a beneficio de los bomberos voluntarios de Londres en el Acton Town Hall. Durante la gala, Mick Jones, que se encontraba entre los espectadores, se unió al grupo para tocar los temas Bankrobber, White Riot y London’s Burning, reuniéndose ambos líderes de The Clash sobre el escenario 19 años después de que lo hicieran por última vez. Unos días más tarde, el 22 de noviembre, salió a un escenario por última vez en la Liverpool Academy.
En diciembre de 2002, Strummer murió en su casa, mientras leía el periódico, víctima de un fallo congénito no diagnosticado. Tenía 50 años de edad. Comenzaba la leyenda.
Título original: Joe Strummer: The Future Is Unwritten
Director: Julien Temple
Música: The Clash
Género: Documental musical
Irlanda / Gran Bretaña, 2006
Estreno: Marzo, 2006





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